El poder es la capacidad de asumir una posición o un cargo de manera legĆtima o en forma
coercitiva, para liderar, tomar decisiones, y gobernar una sociedad, una institución o un
grupo, con diferentes intenciones, ya sea por un afÔn neurológico, para tomar el control
polĆtico, imponerse a los demĆ”s, aumentar el poderĆo o por un placer patológico.
Es un hoyo negro con demasiada gravedad que atrae a los malos y pervierte a los buenos.
TambiĆ©n marea hasta los que se creen fuertes. En el caso de los polĆticos, es un verbo con
acción y movimientos. Se da también en cualquier institución, ya sea gremial, social,
agrĆcola, profesional, intelectual o acadĆ©mica.
La atracción les obliga a cambiar de discursos cuando se estÔ en el gobierno y se pasa a la
oposición. Y lo grande del caso es que ellos mismo se lo creen. Como los lobos salvajes,
cambian el pelo, pero no las maƱas. Abajo es donde emplean todas sus habilidades, porque
no sólo cambian de discursos, sino de tĆŗnicas, de vehĆculos y hasta de parejas, pero no
pueden cambiar sus caras, ni el corazón, ni el pasado.
Se hacen pasar por los mejores defensores de los pobres y los besan y abrazan. Muchos se
oponen a la reelección, a los prĆ©stamos que endeudan al paĆs y a los aumentos de aranceles,
porque entienden que los gobiernos de turnos son ladrones y derrochadores, aunque ellos
sean iguales o peores.
Pelean con garras por el poder, sin saber que nada de lo que existe en este mundo, nos
pertenece. En la RepĆŗblica Dominicana pasamos en poco tiempo, de ser mayormente
antirreeleccionistas, a ser enfermos del continuismo. Cuando estƔn en el gobierno exclaman
a los gobernantes, como los ingleses ¡Viva el rey!, aunque el que estĆ© arriba, sea el mĆ”s
idiota del planeta.
Por igual, cuando llegan al poder, se creen que hay que tomar todo el poder, que el poder es
para aplicarlo y que el poder es para siempre. Tampoco se dan cuenta de los errores que
cometen, porque nadie se conoce a sà mismo. Ni Sócrates lo hizo, quien fue que lo propuso,
porque si no, se habrĆa librado de morir tomando la Cicuta.
El electorado, principalmente el económicamente pobre, es el peor, vota por los ricos, por
los corruptos, por los que endeudan el paĆs, por los que quieren eternizarse en el poder, por
los farsantes, por los que tienen mil caras, por los que cambian de narrativas y por los
ligados al bajo mundo, porque consumen la manipulación disfrazada de amor, y asà de esa
manera se auto condenan a un masoquismo perpetuo.
El fruto de la eternización inmoral en el poder, provoca divisiones, golpes de Estado,
derrotas electorales, apresamientos, asesinatos y guerras, entre otras cosas. Eso lo hemos
visto en algunos paĆses, y en la actualidad en Venezuela, con el ataque militar de los
Estados Unidos.
Independientemente de nuestras ideologĆas, y de que si estemos con el chavismo o con la
oposición, es un hecho incuestionable que un teniente coronel del Ejército venezolano,
carismƔtico, cargado de sueƱos revolucionarios y, popular para algunos y dictador para
otros, Hugo ChÔvez ganó un total de cuatro elecciones presidenciales en Venezuela entre
1998 y 2012. Durante su mandato, enfrentó 14 procesos electorales de diversa Ćndole
(referĆ©ndums, regionales y legislativas), saliendo victorioso en la gran mayorĆa, pero la
oposición rara vez le reconoció alguna victoria, pero, no supo retirarse de la presidencia en
su primera oportunidad, sino que se acomodó en el poder.
En el 2012 ganó su segunda reelección y última elección frente a Henrique Capriles,
aunque no pudo asumir el nuevo periodo debido a su fallecimiento en marzo de 2013. Si
tuviera vivo, quizĆ”s todavĆa fuera presidente de Venezuela.
Pero, el sucesor de ChÔvez, NicolÔs Maduro, continuó por el mismo camino, al ejercer la
presidencia durante tres perĆodos consecutivos. En marzo del 2013 asumió como presidente
Encargado, tras el fallecimiento de Hugo ChƔvez.
El 14 de abril del mismo año resultó electo presidente de la república, asumiendo el cargo
formalmente el 19 de abril. Fue reelecto en mayo del 2018, y asumió el 10 de enero del
2019. El 28 de julio del 2024 fue reelecto por segunda vez, hasta el 2031.
Pero, producto de esa prĆ”ctica, que muchos polĆticos realizan sin medir consecuencias, este
3 de enero del 2026 los Estados Unidos bombardearon Venezuela, provocando mƔs de 100
muertos y decenas de heridos, destrucción de gran parte del aparato militar y el
apresamiento y secuestro de Maduro, y su esposa Cilia Flores, sin que eso, ese hecho no
deje de ser una acción imperial condenable, a pesar de que los tontos, idiotas y fanatizados
la aplauden y apoyen.
En otros paĆses, como por ejemplo, en Bolivia, Evo Morales fue presidente de ese paĆs por
casi 14 aƱos, desde enero de 2006 hasta noviembre de 2019, gobernando en tres periodos
presidenciales consecutivos, pero, su ambición ocasionó que se produjera una revuelta
popular que terminó su gobierno el 20 de octubre del 2019, de mala manera y perseguido
por la justicia.
En la RepĆŗblica Dominicana, los presidentes JoaquĆn Balaguer, Hipólito MejĆa, Leonel
FernÔndez, Danilo Medina y Luis Abinader han ejercido con ambición del poder, que en
ocasiones han puesto en riesgo el paĆs, y provocado dificultades en sus organizaciones
polĆticas. Con excepción de Balaguer todos eran antirreeleccionistas, pero, ahora se derriten
por el poder.
Es que esa detestable prĆ”ctica de ambicionar el poder mĆ”s allĆ” de los lĆmites razonables,
aunque sea apoyada por una parte de la población que se deja manipular por los discursos
vacĆos, es inmoral y en muchos casos trae fatĆdicas consecuencias para sus ejecutores,
organizaciones y paĆses que son victimas de sus maquinaciones.
POS DATA:
Por David R. Lorenzo autor es periodista, abogado de la RepĆŗblica Dominicana y director del
periódico libertadadeexpresion.net
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