Santo Domingo, D.N. – (24 de abril de 2026) – La reciente intervención de la Dirección General de Medicamentos, Alimentos y Productos Sanitarios (DIGEMAPS) en el consultorio del Dr. Ernesto Fadul ha desencadenado una profunda crisis de incertidumbre y desamparo para cientos de familias dominicanas con hijos diagnosticados con trastorno del espectro autista. Más allá de los señalamientos regulatorios, la voz unánime de madres y padres que testifican mejoras significativas en sus hijos gracias a los tratamientos del Dr. Fadul, interpela directamente la acción de las autoridades y la respuesta del Estado.
La Evidencia del Impacto Social: Testimonios que Claman por Continuidad
Contrario a la frialdad de los reportes técnicos, innumerables familias han compartido experiencias de progreso que consideran transformadoras. Relatos de avances en comunicación, interacción social y autonomía, que no encontraban eco en el sistema de salud convencional, han surgido como un contundente respaldo a la labor del Dr. Fadul. Para muchas de estas familias, que carecen de recursos para tratamientos costosos y especializados, los protocolos del médico representaban la única vía accesible y efectiva para la esperanza y la mejora de la calidad de vida de sus hijos. La interrupción de este apoyo, por irregularidades administrativas, deja un vacío insuperable y una angustia palpable.
Interrogantes Ineludibles desde la Defensa de los Derechos Humanos:
Derecho Fundamental a la Salud y al Tratamiento Efectivo: La función de DIGEMAPS de proteger la salud pública es crucial, pero ¿cómo se armoniza esta premisa con el testimonio de pacientes que afirman haber encontrado alivio y progreso? ¿Es la prohibición total la única vía, o existen mecanismos que permitan la regularización y supervisión sin privar a cientos de niños de un tratamiento que sus padres consideran beneficioso?
La Ausencia de Alternativas Estatales Accesibles: La labor del Dr. Fadul, polémica o no, ha cubierto una deficiencia crítica del sistema de salud dominicano en la atención al autismo. ¿Está el Estado en capacidad de ofrecer inmediatamente una red de apoyo integral, terapias multidisciplinares y tratamientos costeables para todas estas familias que ahora quedan sin opciones? El derecho a la salud no puede ser una quimera para los más vulnerables.
Transparencia, Proporcionalidad y Sensibilidad en la Intervención: Es imperativo que todo proceso de investigación se conduzca con la máxima transparencia y proporcionalidad, evaluando el impacto humano de cada decisión. La percepción de que intereses ajenos al bienestar de los niños puedan influir en tales medidas erosiona la confianza pública y refuerza la dolorosa idea de que "los más grandes acaban con los más pequeños".
Desde la Fundación Derechos Humanos Global, extendemos una voz de alarma. Reconocemos la necesidad ineludible de la regulación sanitaria, pero esta debe ser implementada con discernimiento, humanidad y una profunda conciencia de sus consecuencias sociales. Hacemos un llamado urgente a las autoridades a ir más allá de la mera aplicación de normativas; a buscar soluciones que protejan la salud pública sin desamparar a las familias. La esperanza de un futuro mejor para nuestros niños con autismo no puede ser una víctima colateral de procesos administrativos que ignoran la realidad de quienes más sufren.

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