SD, RD – 21 de octubre de 2026 – La consolidación del internet de las cosas en los hogares de América Latina ha comenzado a generar un impacto macroeconómico y ecológico medible. Durante el último año, la adopción de tecnologías de consumo eficiente ha evitado la demanda de gigavatios hora enteros en las redes eléctricas de diversos países del continente.
Eso está cambiando. Entre veranos más intensos,
facturas que no bajan y aparatos que ya hablan con el celular, ahorrar energía
dejó de ser cuestión de andar apagando focos como vigilante nocturno. Hoy el
truco está en medir, entender y dejar que parte del trabajo se haga solo. Y
este 21 de octubre, Día Mundial del Ahorro de Energía, es el momento perfecto
para ponerse al día.
La convergencia de fenómenos climáticos
extremos y alzas tarifarias incentivó a los consumidores a migrar hacia equipos
equipados con algoritmos de optimización. La capacidad de programar metas de
consumo y recibir reportes en la moneda de curso legal ha facilitado una mayor
disciplina energética colectiva.
Esta tecnología ya es utilizada por casi el 58%
de usuarios de aire acondicionado y el 43% en refrigeradores en la región,
logrando un ahorro masivo de 6.63 GWh en Latinoamérica en 2025 (equivalente al
consumo anual de unos 1,500 hogares).
Estos indicadores demuestran que las decisiones
individuales dentro de la vivienda tienen una repercusión directa en la
sostenibilidad regional. La masificación del software de eficiencia energética
perfila un modelo donde el confort térmico y la conservación de la red
eléctrica son plenamente compatibles.


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